sábado, 28 de febrero de 2015

Naufragio...

Miro hacia atrás y sólo veo restos de un naufragio, muchos reproches, alguna sonrisa, cuatro carcajadas y mil lamentos. Recuerdo cuando zarpé en mi barco, navegábamos por mares tranquilos pero la tormenta nos abordó. Nos vimos envueltos en una tormenta de celos, perdíamos una y otra vez el timón, cada vez se nos complicaba más gobernar el barco, ese barco que era nuestra vida. Las palabras que en un principio hacían que avanzáramos, dejaron de existir, ese viento que nos empujaba hacia adelante se volvió huracán y destrozó nuestras velas. El mar se fue enrareciendo, el viento cada vez soplaba mas fuerte, apareció el tornado del insulto, de la falta de respeto que nos condujo a mares mas hostiles, difíciles de navegar, lleno de obstáculos que había que sortear siendo el mejor de los marineros. pero no fue así, chocábamos y chocábamos, una y otra vez con los iceberg del desprecio, de la huida y de la soledad. Y nuestro barco no pudo aguantarlo más, cada vez nuestro casco estaba más agujereado, cada vez entraba más agua y cada vez nos hundíamos más.
Hoy escribo esto desde una bonita isla que no se donde esta y tampoco se como llegue hasta aquí, pero que me hace sentir bien. Tengo cerca los restos de lo que un día fue nuestro barco, los miro con nostalgia, con recelo, con pena. Pero he de subsistir y tendré que utilizarlos para hacer una hoguera, para aprender de mis errores, donde terminar de consumir lo que un buen día me embarcó.
Sé que tu estás aun saliendo del mar, aún te sientes desorientada y confundida; es normal, pero pronto pasará. ya pasé por eso hace tiempo aunque no te dieses cuenta. Llegarás a otra isla y recapacitaras, sabrás que lo mejor es volver a empezar. Nos merecemos un barco nuevo y mejor, al nuestro no podemos volver porque ya está muy destrozado y volvería a hundirse, remendarlo haría retrasar lo inevitable. Espero que la botella en la que va este mensaje, cruce el océano que nos separa y te haga saber que estoy bien.

No hay comentarios: